Se lucen con eventos deportivos, y se espera hagan un partido de leyendas del balompié y volibol local
Vea usted. En un país donde la política suele comerse al ciudadano y los espacios públicos se llenan de promesas vacías, de vez en cuando hay que voltear a ver lo que sucede en el terreno de juego. Allá, en el corazón del Pueblo Mágico de Tula, algo se movió este fin de semana. Y no fue por casualidad.
Me cuentan que la jornada deportiva no fue el típico evento de relumbrón para la foto. Hubo organización. Hubo orden. Y, sobre todo, hubo una coordinación que hace mucho no se veía entre el Palacio Municipal y las canchas. El nombre clave: Ignacio Carreón. El Director de Deportes entendió que para llenar los espacios no basta con aventar un balón; hay que saber convocar.
Los números no mienten
Bajo la mirada —y el apoyo— del alcalde René Lara Cisneros, la maquinaria funcionó. Los resultados ahí están, grabados en el tablero:
En la duela: El basquetbol sacó chispas. Los Tazos se alzaron con la gloria, dejando atrás a unos combativos Nomahadas. Los Lobos COBAT y los Toros Cavazos cerraron la cuenta de un torneo que devolvió el ruido a las gradas.
En el diamante: Un Juego de Estrellas de pronóstico reservado. Tapona se impuso por la mínima, 8 a 7, sobre Lázaro Cárdenas. De esas victorias que se saborean hasta el último out.
En la red: El voleibol de tercias de Semana Santa puso la adrenalina. Mores Tula sacó la casta de local, superando a Jaumave y Divisadero.
¿Qué sigue?
Lo importante aquí no es solo quién levantó el trofeo. Lo relevante es que la población participó. Las ligas están vivas. El músculo social de Tula se siente activo.
Pero ojo. No hay que dormirse en los laureles. Ya suena con fuerza una propuesta que le vendría de maravilla a la memoria histórica del municipio: el regreso de los veteranos. Organizar selecciones de antaño, traer de vuelta a esos jugadores que alguna vez fueron leyendas en las canchas y campos de Tula.
Porque un pueblo que no olvida a sus ídolos del pasado, es un pueblo que sabe construir su futuro deportivo.
