🔵 Tula, Tam. .- A medida que el calendario electoral en Tamaulipas comienza a deshojarse, una pregunta recorre las carreteras del Altiplano: ¿Dónde quedó el búnker azul? Ese panismo que hace no mucho presumía el control total del Estado hoy parece haber adoptado la técnica del avestruz, escondiendo la cabeza frente a la avanzada morenista y un Congreso local que camina al ritmo de la 4T.
En la antesala de la renovación de la dirigencia estatal, el panorama para Acción Nacional en el semidesierto se ve más árido que el paisaje mismo:
Miquihuana: El bastión de Gladis Vargas Rangel —única sobreviviente del naufragio panista en la zona— empieza a dar señales de fatiga. Aunque en la elección pasada mostraron músculo, hoy el “hartazgo” es la palabra que más resuena en las plazas, poniendo en duda si el “brazo fuerte” del PAN alcanzará para retener la última trinchera.
Jaumave: Aquí la militancia vive de la nostalgia y de liderazgos de ayer. Martín Rodríguez González sigue siendo el “líder moral”, pero su estrategia de apostar por la familia —jugándosela con su esposa en dos ocasiones— ha dejado a la base con ganas de caras nuevas.
Palmillas: El diagnóstico es de pronóstico reservado. Dicen los que saben que el PAN ahí está prácticamente borrado del mapa, operando bajo la sombra de Jorge Monita Silva, quien ha perfeccionado el arte de saltar de barco en barco, convirtiéndose en el “salvavidas” de cualquier sigla que le garantice permanencia.
Tula y Bustamante no cantan mejor las rancheras; ahí, la ciudadanía ya no se deja “pastorear” tan fácilmente y la manipulación de antaño choca con una participación social más despierta.
El reto para los opositores no es solo señalar los yerros del gobierno actual, sino demostrar que tienen algo más que ofrecer que el silencio en el que se han refugiado. Si el plan del PAN es esperar a que los alcaldes hagan todo el trabajo para llegar a la elección, podrían llevarse una sorpresa. Por ahora, entre el activismo de Morena y la apatía del blanquiazul, el Altiplano parece estar cambiando de color… y no precisamente por el frío.
