🟠 Jaumave, Tam. .- En la política regional, dicen que quien mucho abarca, poco aprieta. Y en el caso de la Jurisdicción Sanitaria número 8, la máxima parece ser más bien: “quien mejor se esconde, menos trabaja”.
Mientras la Jefa de la Jurisdicción, Eunice Guzmán, parece haber confundido su oficina con una zona de confort de la que es casi imposible sacarla —y bajo la cual las clínicas del Altiplano agonizan por abandono—, en Jaumave las cosas se están moviendo gracias al músculo político del alcalde Manuel Báez Martínez.
Resulta que, ante la inacción de la funcionaria estatal, quien parece estar más ocupada en sus sueños de curul que en la gestión de medicamentos y personal, el edil jaumavense decidió dejar de esperar a que la Jurisdicción se dignara a cumplir con su labor.
En un movimiento que muchos leen como un “salvavidas” para la vapuleada imagen de Guzmán, Báez Martínez encabezó la reapertura de Casas de Salud en los ejidos La Unión, San Juan de Oriente, Salamanca y José María Morelos.
Lo que debería ser un trámite burocrático de rutina para la Jurisdicción 8, se convirtió en una jornada de rescate municipal. El alcalde no solo rehabilitó los espacios físicos, sino que él mismo tuvo que salir a buscar y presentar a los médicos que estarán a cargo, cubriendo así el vacío que la Dra. Guzmán ha dejado tras sus constantes ausencias y falta de gestión en campo.
”Seguimos trabajando para que los servicios lleguen a cada rincón”, declaró un Báez Martínez que, con hechos, le puso el ejemplo de cómo se atiende a la gente.
Mientras tanto, en la oficina de Eunice Guzmán, el silencio es la constante. Es elocuente el contraste: por un lado, una Jurisdicción estancada, opaca y desconectada; por el otro, un Ayuntamiento que, con tal de no dejar a su gente desamparada, ha tenido que entrarle al quite para suplir las carencias de quienes, por cargo y presupuesto, deberían estar al frente de la salud.
La pregunta que queda en el aire para los ciudadanos de Jaumave es clara: ¿Hasta cuándo el Gobierno del Estado permitirá que sus funcionarios sigan en la parálisis, mientras son los alcaldes quienes tienen que sacar las castañas del fuego?
