🔸 Ni el PT ni Partido Verde, están a favor, ahora los califican como los hermanos incómodos
🟠 La orden bajó directa desde Palacio Nacional: la Reforma Electoral tiene que salir. Pero en la política, como en la física, nada es tan sólido como parece. Hoy, el bloque de la “Cuarta Transformación” tiene una grieta que no saben cómo tapar.
Resulta que los aliados, esos que suelen ser los “fieles escuderos” del régimen, ya no están tan contentos. El Partido del Trabajo y el Partido Verde han puesto un freno de mano que nadie esperaba en el escritorio de la presidenta Claudia Sheinbaum.
¿El motivo? Lo de siempre: el dinero y el poder.
Los aliados se dieron cuenta de que la reforma les corta las alas —y la cartera—. No les gusta el nuevo sistema de elección de plurinominales y, mucho menos, que les recorten las prerrogativas. Es decir, les están quitando el negocio y la supervivencia. Acusan que en los diálogos con el gobierno federal, sus planteamientos simplemente fueron ignorados. Los trataron como invitados de piedra.
Por eso, el vocero de Morena, Arturo Ávila, ha tenido que salir a pedirles —casi a rogarles— que “analicen” la propuesta. Hay pánico. Saben que sin ellos no hay mayoría calificada. No hay reforma. No hay regalo para la Presidenta.
Y aquí viene lo más interesante, lo que suena a amenaza velada: Ávila dice que podría haber “sorpresas”. En el lenguaje de la política actual, eso se traduce como: “Estamos buscando a quién convencer (o doblar) de forma individual para que no se nos caiga el teatro”.
La próxima semana inicia la discusión en comisiones y el nerviosismo en Morena se nota a kilómetros. La pregunta es inevitable:
¿Qué les van a ofrecer a cambio del voto? ¿Qué precio le van a poner el Verde y el PT a su supuesta lealtad?
